La singularidad de los acantilados de Bolao y La Corneja radica en su carácter menos transitado. A diferencia de destinos turísticos más concurridos, aquí se puede disfrutar de la naturaleza en su estado más puro, lejos del bullicio y las multitudes. Este rincón secreto se ha convertido en un santuario para aquellos que buscan escapar de la rutina y conectarse con la belleza serena y sin pretensiones de la madre naturaleza.

Estos majestuosos afloramientos rocosos, lejos de las rutas turísticas tradicionales, se han convertido en el secreto mejor guardado de la zona, ofreciendo a los visitantes una experiencia única y auténtica sobre el Mar Cantábrico.

Los amantes del senderismo encontrarán en esta región un paraíso por descubrir. Diversas rutas serpentean desde los pintorescos pueblos de Cóbreces y de Ruiloba hasta los imponentes acantilados. A medida que los excursionistas avanzan, son recompensados no solo con vistas panorámicas de la costa cantábrica, sino también con la sensación de estar inmersos en la naturaleza virgen y enigmática.

EL BOLAO: El impactante acantilado con cascadas y un molino de agua abandonado en Cantabria

Cerca de Suances y Cobreces se encuentran los acantilados de El Bolao. Entre sus sinuosas formas se descubre, junto a las ruinas de un viejo molino, este tesoro: una bella cascada escalonada de 6 metros de altura cuyas aguas fluyen con gracia, encontrando su destino final en las aguas del Cantábrico. van a parar al Cantábrico.

El molino de agua abandonado que recogía las aguas del Arroyo de la Presa para moler el trigo y el maíz que llevaban los vecinos de los pueblos de alrededor.

Cara de Indio

A lado del molino se encuentra la Cascada del Bolao, una de las pocas cascadas de agua dulce que se sitúa cerca del mar (el resumen de lo que te encuentras en Cantabria: Tierra y Mar) Desde ahí se pueden observar las impresionantes vistas tanto de la cascada como del mar cantábrico, y lo más impactante de todo, la cara del Indio. Para poder observar a la perfección esta figura puedes subir al banco del Bolao, que se encuentra en la parte sur de los acantilados. Para ello, hay que cruzar el Arroyo la Presa y seguir todo recto

Video de Cantabria Infinita https://www.facebook.com/cantabriaturismo/videos/1401016116751658/

Cómo llegar a Cóbreces

El trayecto en coche hasta Cóbreces desde la Posada Sierra de Ibio es de 18 km por la carretera CA-283. N-634 y CA-354.

MIRADOR DE LA CORNEJA:

El Mirador de La Corneja, ubicado también a pies del Mar Cantábrico, está acompañado por la majestuosa iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, junto al pinar, obra del arquitecto ruilobano Casimiro Pérez de la Riva. Se presenta como un rincón perfecto para quienes buscan disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad en compañía de amigos, familiares o pareja. Este enclave ofrece la oportunidad de crear momentos inolvidables, especialmente al atardecer, cuando el sol se sumerge en las aguas del Cantábrico, pintando el cielo con tonalidades cálidas y creando un escenario digno de admiración.

El espacio cuenta con un acogedor merendero que se convierte en el escenario ideal para compartir una merienda en buena compañía. Las mesas de picnic, estratégicamente distribuidas, son testigo de reuniones familiares y de amigos que eligen este lugar para disfrutar de la paz que emana de sus paisajes.

La amplitud del lugar permite a los más pequeños disfrutar de juegos y entretenimientos al aire libre, mientras los perros, siempre bienvenidos, también encuentran su espacio para divertirse.

El servicio de parking es otro detalle que añade comodidad a la experiencia. Con espacio dedicado para autocaravanas y una zona para estacionar vehículos, los visitantes pueden acceder al mirador sin preocupaciones, facilitando la llegada y asegurando una experiencia placentera desde el inicio.

No obstante, lo que realmente distingue a este lugar es el momento mágico del atardecer. La ubicación estratégica del mirador ofrece vistas panorámicas que permiten despedir el día de una manera única. Los atardeceres en la costa cántabra son conocidos por su belleza, y este mirador se erige como el escenario perfecto para contemplarlos. Mientras el sol se sumerge en el horizonte, el cielo se tiñe de tonalidades naranjas, rojas y violetas, creando un espectáculo visual que cautiva los sentidos.

En la parte superior del pinar se encuentra también el restaurante El Remedio, en un espacio natural de primera.  Cuentan con cocina abierta al jardín y grandes ventanales en los comedores para divisar el Cantábrico mientras degustas cada plato elaborada con productos del mar.

En definitiva, el Mirador de La Corneja y la vecina Iglesia de El Remedio conforman un dúo perfecto para aquellos que buscan un rincón tranquilo y pintoresco en Cantabria.

En resumen, los acantilados de Bolao y La Corneja en Cantabria son un secreto bien guardado que merece ser revelado. Desde las rutas de senderismo que serpentean a través de paisajes variados hasta la majestuosidad de los propios acantilados y la serenidad de la cascada escondida, este lugar ofrece una experiencia única para quienes buscan alejarse de lo común y sumergirse en la autenticidad de la naturaleza.

Fuente e Imágenes:  Viajes 20 minutos / Viajealatardecer / ELTomavistas

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