El Camino Lebaniego es una ruta que recorre las estribaciones de los picos de europa hasta alcanzar el Monasterio de Santo Toribio de Liebana, en Cantabria, donde según la tradición se conserva el «lignum crucis» más grande del mundo. Este camino es un viaje fascinante que permitie recorrer los valles de Cantabria y descubrir aldeas medievales mágicas. En las que pareciera que el tiempo se detuvo hace muchos años.

Ya se dio el pistoletazo de salida al Año Jubilar Lebaniego y en este artículo de Turismo de Cantabria os proponemos recorrer el Camino Lebaniego. Lo primero es conocer los datos básicos para planificar la ruta y dividir las etapas.

El Camino LebaniegoPatrimonio Mundial de la Unesco desde 2015, es un ramal del Camino de la Costa que surgió con la finalidad de venerar los restos de Santo Toribio, obispo de Astorga, y la reliquia Lignum Crucis, el mayor fragmento conservado de la Cruz de Cristo reconocido por la Iglesia. La historia nos dice que Santo Toribio de Astorga era el encargado de proteger las reliquias de Jesucristo en Jerusalén. El santo trasladó la reliquia a Astorga, pero debido a la invasión musulmana, los cristianos se llevaron el Lignum Crucis a Liébana para protegerla de ataques.

 

 

Ilustración de LEIOAMT

El Camino del Norte y el Camino Lebaniego comparten tramo y se separan en San Vicente de la Barquera. A los peregrinos que hacen este Camino se les denomina “cruceros”, porque los primeros en realizarlo lo hacían para venerar el fragmento de la Cruz de Cristo.

El Camino Lebaniego son 72 kilómetros que se inician históricamente en San Vicente de la Barquera y finalizan en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Tradicionalmente, el camino se ha divido en tres etapas, pero eso depende de cada persona, su objetivo y su forma física.

PRIMERA ETAPA

Las tres etapas son muy diferentes y eso es esencial que lo tengas en cuenta en tu organización. La primera etapa es la que va desde San Vicente de la Barquera hasta Cades.

Esta etapa que nace en una de los localidades más turísticas de Cantabria,  incluye casi 8 kilómetros por una senda fluvial, la del Nansa, entre Muñorrodero y Camijanes,  importante especialmente si se hace el camino en invierno. (Algún grupo de peregrinos prefieren escoger la Posada Sierra de Ibio como punto de encuentro previo con el resto de su grupo, y es en la senda fluvial donde se unen al camino).

En el camino nos desviaremos en Muñorrodero del Camino del Norte en dirección a Liébana y en Cabanzón visitarás su famosa torre medieval, un vestigio feudal parte de un sistema defensivo.


SEGUNDA ETAPA

La segunda etapa es la más larga de todas, 30 kilómetros y medio desde Cades hasta Cabañes. Es posiblemente la más dura de las tres por su distancia y por las pendientes que en ella encontraréis. Además, en este tramo disfrutaréis de lugares tan reseñables como la Iglesia Mozárabe de Santa María de Lebeñael mirador de Santa Catalina, que ofrece algunas de las mejores vistas del tramo más profundo de la garganta del desfiladero de La Hermida o las espectaculares panorámicas del Parque Nacional de Picos de EuropaEn este tramo también caminaremos entre robles y hayas, en un bosque repleto de figuras de la mitología cántabra.

 

 

Peregrinos del camino Lebaniego y Los Picos de Europa

TERCERA ETAPA

La tercera etapa nos llevará desde Cabañes hasta el Monasterio de Santo Toribio, donde podremos ver la reliquia del Lignum Crucis, y donde concluye el camino. Esta es la más corta de las tres etapas, con algo menos de 14 kilómetros, casi todos ellos en bajada o llano, excepto el último tramo que nos asciende de Potes al Monasterio. En esta etapa atravesaremos el famoso habario de Pendes, un antiguo castañar de alto valor ecológico y etnográfico y, a escasos metros podremos degustar algunos de los mejores quesucos de Liébana y visitar una auténtica quesería tradicional. Además esta etapa nos permite atravesar Potes y ascender al Monasterio donde se termina el peregrinaje.

Tres etapas que pueden adaptarse a los intereses y capacidades de cada peregrino. Y es que las etapas, al igual que las motivaciones para realizarlo, son diversas, pero todas ellas igual de válidas. En una entrevista reciente, el guardián del Lignum Crucis y fraile franciscano, haciendo suyo un antiguo proverbio árabe, afirmaba que hay tres tipos de peregrinos, y esa afirmación nos resultó realmente interesante. Explicaba que los hay que andan el camino con los pies, pensando en el esfuerzo físico y el reto de superarse cada día. Los hay que peregrinan con los ojos, deleitándose de la magnífica naturaleza, patrimonio y cultura que se encuentran a su paso. Y los hay que lo hacen con el corazón, con una motivación espiritual, es un encuentro consigo mismo, un momento de reconciliación o el cumplimiento de una promesa.

Lo que es común para todos los peregrinos es que tengan en cuenta que es importante seguir una serie de recomendaciones. La primera es que si no estás acostumbrado a caminar lo hagas con anterioridad aumentando el tiempo, cada semana, para coger fondo. La segunda es elegir la ruta que vas a seguir, informarte de los albergues, restaurantes y bares abiertos en esa etapa, tanto para alojarte como para recargar fuerzas. La tercera es elegir bien el calzado y la mochila y estar preparado para los cambios de climatología. La cuarta llevar toda la documentación necesaria: carnet de identidad, tarjeta de la seguridad social y por supuesto la credencial,  LA LEBANIEGA que es como se denomina a la credencial del camino lebaniego.

 

 

Santo Toribio de Liebana

Este año, momento excepcional para realizar el camino dado que es Año Jubilar, es interesante tener en cuenta los eventos de diversa índole, que a lo largo de todo 2023 y 2024 se celebrarán en el camino y en las diversas localidades cántabras. El pasado 16 de Abril se abrió la puerta del perdón y el goteo de peregrinos cada vez es más frecuente en los caminos. Este Año Jubilar concluye el próximo 15 de Abril de 2024, pero tal y como viene ocurriendo desde la Edad Media, cada cierre simbólico de la Puerta Del Perdón no supone en ningún caso el cierre de las puertas de la actividad hasta el siguiente Jubileo. De igual forma, tampoco supone para Liébana el cierre de las puertas de la acogida, sino que, añadiendo este renovado valor a sus ya numerosos recursos, deberá mantenerlas constantemente abiertas para todo aquel que desee conocer esta región disfrutando del legado, el patrimonio y los valores que convierten a esta comarca de Cantabria en nuestra “Tierra de Júbilo” dado que no tiene porqué ser Año Jubilar para hacer la peregrinación y vivir la experiencia del Camino Lebaniego hasta el Monasterio de Santo Toribio.