Una carta de los posaderos de Cantabria en Sierra de Ibio.

Una pequeña Posada en Cantabria que este verano ha recibido huéspedes de todo el mundo

Queridos amigos:

Ahora que el verano empieza a despedirse y la Posada recupera poco a poco su ritmo más tranquilo, hemos encontrado un momento para sentarnos y escribir estas líneas.

Este verano ha sido especial. No solo porque hemos vuelto a llenar la Posada de conversaciones, desayunos, cenas, risas, familias y peludos.

Ha sido especial porque este año nuestra casa ha llegado un poquito más lejos:  Hemos recibido huéspedes de muchos lugares de España, pero también de Francia, Italia, Países Bajos, Rumanía, Ucrania, Suiza, Suecia, Noruega, Canadá, Estados Unidos, Inglaterra, Brasil, Colombia, Argentina, Venezuela, Marruecos, Australia, China y Singapur.

Personas que cruzaron fronteras y, en algunos casos, miles de kilómetros para llegar hasta una pequeña Posada en Cantabria.

Y pensar en ello nos emociona. Porque, al final, eso es lo que hace que este proyecto tenga sentido: abrir nuestra casa y compartirla con personas que vienen de cerca y de muy lejos.

Pero este verano también nos ha recordado algo que para nosotros tiene un valor todavía más especial: los que volvéis.

Los que regresáis año tras año. Los que ya conocéis cada rincón de la Posada, los que entráis por la puerta y parece que nunca os habéis marchado. Los que seguís confiando en nosotros para vuestras vacaciones, para una escapada o simplemente para volver a ese lugar que ya sentís un poco vuestro.

A algunos os conocemos desde hace muchos años. Hemos visto crecer a vuestros hijos, hemos conocido a nuevos miembros de la familia y, por supuesto, a muchos perros que han ido llegando después de otros que ya conocíamos.

Sabemos que volvéis porque aquí os sentís bien.

Porque confiáis en nosotros.  Porque nos lo demostráis con vuestros mensajes, con vuestras recomendaciones y con ese cariño que recibimos cada vez que regresáis.

Y queremos que sepáis que nosotros también os queremos mucho.

Quizá esa sea una de las cosas más bonitas que nos ha regalado la Posada: que algunos huéspedes han terminado convirtiéndose en amigos.

Y eso no se puede medir en una reserva.

Gracias por este verano

Cuando termina una temporada como esta, uno se da cuenta de que lo que queda no son solamente las fechas ocupadas en el calendario, las habitaciones preparadas o los desayunos servidos.

Lo que queda son las personas.

Quedan las conversaciones que empezaron casi por casualidad en el jardín y terminaron durando mucho más de lo previsto: Las risas. Las confidencias. Las recomendaciones improvisadas para descubrir lugares mágicos y pequeños secretos de Cantabria. Ese restaurante que nos gusta especialmente. Aquella playa tranquila. Un pueblo que quizá no aparece en todas las guías. Ese camino entre bosques que merece la pena recorrer.

Y quedan también los desayunos que empiezan despacio. Porque aquí nunca hemos entendido demasiado bien eso de desayunar con prisa. Nos gusta que haya tiempo para un buen café, para probar algo casero, para hablar un rato y para preguntaros qué plan tenéis para el día.

Y quedan las cenas. Las que el cocinero prepara cuando decide ponerse al otro lado de los fogones y que muchas veces terminan siendo algo más que una cena: una mesa compartida, una conversación que se alarga y esas pequeñas sorpresas que aparecen en el plato y que después terminan formando parte del recuerdo de la estancia.

 Y por supuesto, ellos, los peludos, también forman parte de la posada

Este verano hemos vuelto a recibir a muchas familias que viajan con sus perros.

Y nos encanta. Nos fascina ver a tantas unidades familiares con peludos

Hemos visto perros llegar tímidos y terminar recorriendo la Posada como si llevaran toda la vida aquí. Hemos compartido recomendaciones de paseos, playas y lugares donde ellos también son bienvenidos.

Y hemos visto a Ross y Jumping hacer lo que mejor saben hacer: recibir a los nuevos huéspedes de cuatro patas y, por supuesto, esperar pacientemente algún regalo.

Bueno… lo de esperar pacientemente es discutible.

Para nosotros, ser un alojamiento dog friendly en Cantabria no consiste solamente en permitir que un perro duerma en una habitación.

Significa entender que, para muchas personas, las vacaciones no están completas si no pueden compartirlas con su compañero de cuatro patas.

Y esa es también una parte de nuestra manera de entender la hospitalidad.


Una pequeña Posada en un rincón muy especial de Cantabria

Quizá una de las cosas que más nos gusta de la Posada Sierra de Ibio es poder ayudaros a descubrir una Cantabria diferente.

Estamos en el entorno del Saja-Nansa, entre el interior y la costa occidental, cerca de lugares tan conocidos como Comillas y San Vicente de la Barquera, pero también rodeados de bosques, valles, pequeños pueblos y caminos que invitan a bajar el ritmo.

Desde aquí se puede pasar del mar a la montaña en muy poco tiempo. Y eso permite disfrutar de muchas Cantabrias diferentes en un mismo viaje:  La de las playas y los acantilados. La de los bosques y los senderos. La de los pueblos y las pequeñas carreteras que atraviesan el paisaje. La de la gastronomía, los productores locales y las tradiciones que todavía forman parte de la vida cotidiana.

Y también esa Cantabria que no siempre aparece en las guías.

Y también la de quienes vienen buscando aventura y deporte.

Porque este verano hemos recibido huéspedes que llegaron con sus bicicletas para descubrir Cantabria sobre dos ruedas; otros que salieron a caballo a recorrer el paisaje; familias y amigos que se fueron a practicar canoa o rafting; quienes buscaron la emoción de una vía ferrata, tanto en la montaña como en el entorno de las cuevas; viajeros que se lanzaron a descubrir el mundo subterráneo haciendo espeleología y otros que disfrutaron del mar a bordo de una moto de agua.

Y nos encanta que la Posada pueda ser también ese punto de partida.

Un lugar al que regresar después de una jornada de actividad, aventura o deporte, quitarse las botas, dejar la bicicleta, descansar un rato en el jardín y compartir después cómo ha ido el día.

Porque Cantabria permite precisamente eso:

descansar, descubrir y también vivirla intensamente.

Y esa es otra de las cosas que nos gusta recomendar cuando alguien nos pregunta qué puede hacer durante su estancia.

No existe una única manera de disfrutar Cantabria.

Cada persona encuentra la suya.

Esa es la que más nos gusta enseñaros.

No porque conozcamos todos sus rincones —sería imposible—, sino porque después de tantos años viviendo aquí hemos ido acumulando nuestros propios favoritos.

Algunos aparecen en las guías.

Otros no.

Y algunos, sencillamente, preferimos contároslos cuando estáis aquí.

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 Y después está la propia finca del hotelito rural

Durante estos años nos habéis preguntado muchas veces qué hace especial a Sierra de Ibio.

Y la verdad es que nos cuesta responder.

Quizá sean la antigua piedra tallada a mano de la casona montañesa, las vigas de madera centenarias, los jardines con flores todo el año, las flores, los porches o esa sensación de estar en una casa con historia.

Quizá sean nuestras habitaciones y el hecho de que, al ser una pequeña Posada rural en Cantabria, podamos conoceros por vuestro nombre.

Quizá sean los desayunos, las cenas, las recomendaciones, las conversaciones o el hecho de que cuando alguien nos pregunta algo podamos responder desde nuestra propia experiencia y no desde un manual de hotel.

Probablemente sea un poco de todo.

Porque la hospitalidad, al menos como nosotros la entendemos, está hecha de muchas cosas pequeñas.

  • De estar pendientes sin estar encima.
  • De recomendar sin imponer.
  • De cuidar sin que se note.
  • De dejar espacio para que cada uno disfrute de sus vacaciones a su manera.
  • Y de intentar que cuando llegue el momento de marcharse penséis:

«Qué bien hemos estado aquí.»

Con eso nos basta.


Este verano también hemos aprendido algo

Cuando abrimos la Posada, nunca imaginamos que algún día tendríamos personas llegando desde tan lejos para conocernos.

Este verano hemos hablado con viajeros de muchos países y hemos compartido mesa, desayunos, recomendaciones y conversaciones con personas entre otras de Francia, Italia, Suiza, Países Bajos, Estados Unidos, Inglaterra, Brasil, Colombia y Venezuela.

Algunas veces en español. Otras en inglés, francés o italiano.

Y otras, sencillamente, con esa mezcla maravillosa de idiomas, gestos y sonrisas que hace que viajar sea también encontrarse con los demás.

Nos ha recordado algo que quizá sabemos todos, pero que no siempre tenemos presente:

la hospitalidad no necesita hablar siempre el mismo idioma.

Una mesa, un desayuno, una recomendación, una sonrisa o unas ganas sinceras de ayudar son capaces de entenderse en cualquier parte del mundo.

A todos los que habéis llegado hasta aquí desde tan lejos:

thank you for choosing our little corner of Cantabria.

Merci d’avoir choisi notre petite Posada en Cantabrie et d’avoir fait partie de notre summer.

Y a todos, vengáis de donde vengáis:

gracias por haber llegado hasta nuestra casa.

Gracias por formar parte de nuestra historia

La Posada comenzó siendo un sueño de dos personas.

Un sueño que nos llevó hasta aquí después de muchos años viajando, viviendo y trabajando fuera de Cantabria.

Nunca imaginamos exactamente cómo sería.

Y tampoco imaginamos que, con el tiempo, tantas personas pasarían por esta casa y dejarían un pequeño pedazo de su propia historia en ella.

Por eso, cuando decimos gracias, no lo decimos solamente por haber elegido una habitación para pasar unos días.

Os damos las gracias por haber confiado en nosotros.

  • Por habernos recomendado.
  • Por volver.
  • Por contarnos vuestras historias.
  • Por las conversaciones.
  • Por las risas.
  • Por los mensajes después de marcharos.

Y por todas esas veces que alguien nos ha dicho: Volveremos

No sabéis lo mucho que significa escuchar eso.


Ahora comienza otra estación

El verano termina, pero la Posada no para.

Ahora llega otra Cantabria.

La de los bosques que empiezan a cambiar de color, la berrea, la micología, los senderos más tranquilos, la gastronomía, los pueblos, las tardes alrededor de una mesa y esos días en los que apetece descubrir el paisaje sin ninguna prisa.

Y nosotros seguimos preparando nuevas experiencias para disfrutar de esta época del año.

También seguimos pensando en quienes viajáis con vuestros perros y, muy pronto, podremos compartir con vosotros una nueva experiencia que nos hace especial ilusión: nuestro nuevo servicio de fotografía de mascotas, para guardar un recuerdo bonito y natural de vuestro viaje juntos.

Pero eso será otra historia.

Hoy solamente queríamos deciros una cosa:

Gracias por este verano.

Gracias por haber llenado la Posada de vida.

Gracias por habernos permitido compartir nuestra casa con vosotros.

Y gracias por hacer que, después de tantos años, sigamos sintiendo que aquel sueño que un día tuvimos mereció la pena.

Esta ya es también vuestra casa.

Con todo nuestro cariño,

Jordi & Óscar
Los posaderos de Sierra de Ibio
y perro-posaderos  Jumping & Ross


Thank you / Merci

To all our international guests: thank you for travelling so far to discover Cantabria and for choosing Posada Sierra de Ibio as your home for a few days. It has been a real pleasure sharing our house, our little corner of Cantabria and our favourite places with you. We hope you take home wonderful memories — and that one day you will come back.

À tous nos hôtes internationaux : merci d’avoir parcouru tant de kilomètres pour découvrir la Cantabrie et d’avoir choisi la Posada Sierra de Ibio comme votre maison pendant quelques jours. Ce fut un véritable plaisir de partager avec vous notre maison, notre petit coin de Cantabrie et nos endroits préférés. Nous espérons que vous repartirez avec de merveilleux souvenirs — et que vous reviendrez un jour.