Ruta sencilla de 2-3 horas (6-8 km) dentro de la Parque Natural Saja-Besaya donde abundan rutas de senderismo de gran belleza y en esta ocasión destacamos la Ruta de las Cascadas de Lamiña o también conocidas como Cascadas de Úrsula, ideal para hacer en familia y hará las delicias de grandes y pequeños.  La Posada Sierra de Ibio os recomienda el acceso a estas bellas cascadas desde el bonito pueblo de Barcenillas (declarado uno de los «Pueblos mas bonitos de Cantabria»)


El pueblo de Barcenillas se encuentra a pocos kilómetros del pueblo de Ruente, donde se reconoce la arquitectura montañesa tradicional cántabra. En un paseo por el pueblo existen algunas construcciones del siglo XVI y XVII, marcando el estilo de todas las posteriores, con sus grandes soportales arcados, las solanas floridas de buena madera y sus escudos en la fachada señalando la importancia heráldica.

La Ruta hacia las cascadas de LaMiña

Jumping y y las cascadas de La Miña

Podreis dejar el coche junto a un cauce seco donde hay buen espacio para aparcar y un cartel informativo ilustra sobre la ruta, perfectamente señalizada. Nada más iniciar la andadura, se percibe la comodid ad del camino. Una pista plana, de cemento en buena parte del recorrido, discurre junto al bosque y numerosos prados. Algún tramo, pegado a zonas de aprovechamiento del monte, puede estar algo embarrado, pero nada que no se pueda salvar fácilmente. No será nada difícil, dependiendo de la hora o del tiempo en lo meteorológico, ver a algún animal salvaje pastando en los prados, como corzos o venados. Las vacas o yeguas suelen ser las protagonistas más habituales. El río Barcenillas acompaña durante todo el recorrido. Un pequeño puente permite cruzar un atrevimiento del agua, que pasa por encima de la pista.

Los primeros 3 kilómetros el camino discurre paralelo al rio, por una zona prácticamente llana y un camino en buen estado. Ecológicamente, el paisaje que se atraviesa presenta características típicas de la campiña atlántica. Además de bosques de roble, haya y castaño –más o menos entremezclados con otras especies- aparecen diferentes repoblaciones forestales de eucaliptos y pinos. Alternando con prados de siega y zonas abiertas de brezo y tojo.

El tramo de cemento concluye con una clara indicación de que hay que seguir a la izquierda. ‘Cascadas’, dice la señal. Se pasa ahí a una pista de monte propiamente dicha, de tierra y piedra suelta. Pero como lo anterior, en perfecto estado y sin ninguna dificultad. Aunque al poco de comenzarla, la pista se empina un poco. Un paso canadiense señala otro desvío, el importante a tener en cuenta. Aunque también está debidamente señalizado. Junto a otro panel informativo, un cartel de madera dice ‘Cascadas de Úrsula’. Que ese es el nombre oficial de las cascadas de Lamiña. Ahí se gira a la derecha para adentrarse en el corazón del bosque. Según la época del año, los colores de los diferentes árboles crean una bóveda de mil colores.

Las Cascadas

Tras subir un pequeño tramo en cuesta y junto a un paso canadiense, se abandona la pista principal y nos adentramos, a la derecha, en el bosque hasta el río, cuyo cauce seguimos de nuevo hasta llegar a las Cascadas de Lamiña.

Después de haber bajado hasta el arroyo, llega el que es el punto más delicado de toda esta ruta. Ese pequeño esfuerzo que hay que hacer para descubrir el tesoro de las cascadas. Porque toca atravesarlo, ya que el camino discurre por la otra orilla. Y como siempre que hay que vadear un curso de agua, es necesario extremar la precaución. Hay varios ‘pasos’ y en función de la época del año y del volumen de agua, puede ser más o menos complicado pasar entre las siempre resbaladizas rocas de un río. La ayuda de un palo de monte o de un bastón de trekking, para lograr un mayor equilibrio, es de lo más recomendable.

Cascadas de La Miña

El ruido del agua nos va anunciando la cercanía de las cascadas más importantes, alguna de ellas debe de rondar los 8 o 10 metros de altura. Todas ellas se muestran en rincones pequeños que han creado recónditos escenarios llenos de encanto.

cascadas de LaMiña

Las especies animales que frecuentan estos espacios son el corzo, ciervo, jabalí, zorro y jineta. Sin embargo son las aves el grupo de especies más fácilmente observable. Podemos destacar aves como el ratonero, el milano negro y el gavilán, aunque son las pequeñas aves las que harán las delicias del caminante: Carboneros, pinzones, petirrojos, pájaros carpinteros, etc., nos irán acompañando con sus cantos y acrobacias.

Dónde Comer

Elegir un sitio para comer en esta zona es árdua por la gran oferta. Hay mucho y bueno; pero seguro que en cualquiera de ellos váis a encontrar buena calidad: productos de la tierra (carne, cocido, alubias…), guisos o caza. 

Tampoco es mala idea darse un paseo para tomar un café o un chocolate y buena y cuidada repostería en un sitio muy especial de Ruente con un nombre ya sugerente: La Oca del Oceano (solo aboerto por las tardes)

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Reconecta con la naturaleza y déjate llevar con alegría de este magnífico plan de escapada rural en Cantabria.